Guía completa

Un líquido olvidado

En las direcciones hidráulicas, el líquido transmite la fuerza, lubrica la bomba y protege los retenes de la cremallera. Muchos fabricantes no indican un intervalo de cambio, y por eso casi nadie lo revisa. Pero con los años se oxida, se oscurece y arrastra partículas del desgaste interno.

Síntomas típicos

  • El volante cuesta más al aparcar, sobre todo con el motor caliente.
  • Zumbido al girar el volante hasta el tope.
  • Dirección menos suave y algo irregular.

Si el nivel baja, hay una fuga. No sirve rellenar sin buscarla.

Dónde suelen estar las fugas

  1. Tubos de alta presión con la goma agrietada.
  2. Retenes de la cremallera, que mojan los fuelles.
  3. Retén de la bomba, en la zona de la polea.

En Málaga, la humedad y la sal aceleran la corrosión de las abrazaderas y racores metálicos, y también vemos fugas por ahí.

El líquido correcto

Algunos sistemas usan aceite de tipo ATF; otros, fluidos específicos. Comprobamos cuál pide tu coche antes de vaciar. Después, purgamos girando la dirección de lado a lado para eliminar el aire.

Un caso típico

Coche de diez años que se usa sobre todo en el centro. El conductor nota la dirección dura al maniobrar en su garaje. El líquido está oscuro y con olor a quemado, sin fugas. Se cambia y la dirección recupera suavidad.

Dirección hidráulica en coches con años

Buena parte del parque de Málaga tiene más de diez años, y muchos de esos coches todavía llevan dirección hidráulica. En ellos, el líquido es casi siempre el original o lleva mucho sin cambiarse. Si se compra uno de segunda mano, merece la pena revisarlo: el color, el olor y el nivel dicen mucho del cuidado que ha tenido el coche.

Una precaución útil en el día a día: evita mantener el volante girado a tope durante varios segundos al aparcar. En esa posición la bomba trabaja a su máxima presión y el líquido se calienta mucho. En garajes estrechos del centro es fácil hacerlo sin darse cuenta.

Si notas la dirección dura, pide cita por WhatsApp.