Guía completa

¿Qué tiene de especial la carrocería en Málaga?

El salitre. Un coche que vive junto al mar, en barrios como El Palo, Huelin o la zona de la Misericordia, está en contacto con aire cargado de sal todos los días. Mientras la pintura está intacta, no pasa nada. Pero en cuanto un roce o una piedra llegan a la chapa, el óxido aparece mucho antes que en el interior.

Por eso, en Málaga, reparar un rayón profundo no es solo una cuestión estética. Es evitar que dentro de un año haya burbujas y chapa picada.

Golpes de ciudad

Lo que más vemos son daños pequeños: roces en aparcamientos con columnas, esquinas de paragolpes, retrovisores rozados en calles estrechas del centro histórico, abolladuras de puertas en parkings de centros comerciales. Son trabajos rápidos, pero bien hechos marcan la diferencia en el valor del coche.

¿Reparar o cambiar?

Lo decidimos viendo el daño:

  1. Si la chapa tiene una abolladura sin dobleces fuertes, se repara.
  2. Si un plástico tiene un corte o un anclaje roto, muchas veces se suelda.
  3. Si la pieza está muy deformada o afecta a la estructura, se cambia.
  4. Si hay óxido, se sanea siempre hasta metal sano, sea cual sea la opción.

El sol intenso de la costa decolora la pintura con los años, sobre todo en techo, capó y portón. Si se pinta una pieza con la fórmula de fábrica sin más, la diferencia se nota. Por eso ajustamos el tono comparando con tu coche y, cuando hace falta, difuminamos el color en las piezas de al lado.

Un caso típico

Coche que aparca en la calle a dos manzanas de la playa. Pequeño golpe en el paso de rueda trasero hace un año, sin reparar. Ahora hay burbujas alrededor. Se abre la zona, aparece óxido extendido bajo la pintura, se sanea, se protege y se pinta. Si se hubiera reparado al principio, el trabajo habría sido menor.

Mándanos fotos del daño por WhatsApp, con luz natural, y te damos una primera valoración.