Guía completa

¿Para qué sirven?

El muelle aguanta el peso del coche y absorbe el golpe. El amortiguador controla que ese muelle no siga rebotando. Sin él, cada bache sería un vaivén. Con uno gastado, la rueda pierde contacto con el suelo en baches y frenadas, el coche frena peor y es menos estable en curva.

¿Por qué no lo notas?

Porque el desgaste es muy gradual. Te acostumbras al comportamiento del coche. Por eso muchos conductores se sorprenden de lo distinto que va el coche tras cambiarlos.

Málaga y los amortiguadores

Hay tres factores locales:

  1. Badenes y adoquines en muchos barrios, que hacen trabajar la suspensión constantemente.
  2. Carreteras de curvas como la de los Montes o las subidas a urbanizaciones, donde un amortiguador cansado se nota en el balanceo.
  3. Corrosión. El vástago cromado del amortiguador puede picarse con la sal. Ese punto rompe el retén y el amortiguador pierde aceite.

¿Cómo comprobarlo tú?

  • Empuja una esquina del coche hacia abajo y suelta. Si rebota más de una vez, mala señal.
  • Observa si el coche se hunde mucho al frenar.
  • Mira los neumáticos: un desgaste a manchas puede indicar amortiguadores flojos.

En el taller lo confirmamos en marcha y en el elevador.

Siempre por ejes

Los dos amortiguadores de un mismo eje deben trabajar igual. Si se cambia solo uno, el coche se comportará de forma distinta en cada lado al frenar o girar. Aprovechamos para cambiar copelas, topes y guardapolvos si están gastados, y alineamos al final.

Un caso típico

Familiar que va a menudo a la costa cargado. El conductor nota que en las curvas de la autovía el coche “flota”. Los amortiguadores traseros han perdido aceite, con el vástago picado por óxido. Se cambian ambos con sus topes y se alinea.

Pide cita por WhatsApp si notas el coche inestable.