Guía completa
¿Para qué sirve la EGR?
Devuelve una parte de los gases de escape a la admisión. Así baja la temperatura de la combustión y se generan menos óxidos de nitrógeno. El inconveniente es que esos gases llevan hollín, y la válvula y la admisión se ensucian.
¿Qué la ensucia más?
El uso urbano. Cuando el motor trabaja a pocas vueltas y no llega a su temperatura ideal, se forma más hollín. Si además llegan vapores de aceite desde el respiradero del cárter, se mezcla todo y se forma una costra dura.
En Málaga, muchos diésel hacen precisamente ese uso: trayectos cortos entre barrios, retenciones en la Ronda Oeste, repartos con paradas continuas. La EGR es de las primeras piezas en sufrirlo.
Síntomas
- Tirones a bajas vueltas, sobre todo al acelerar suave.
- Humo negro al pisar el acelerador.
- Testigo de motor y pérdida de potencia.
- Ralentí inestable.
Limpieza o sustitución
Muchas EGR tienen una parte mecánica (la válvula) y una eléctrica (el motor y el sensor de posición). Si la eléctrica funciona, la limpieza suele resolverlo. Si falla, hay que cambiarla. Revisamos también el colector de admisión, porque si está obstruido, limpiar solo la válvula no basta.
Después, siempre adaptamos la válvula con diagnosis. Sin ese paso, el testigo puede volver.
¿Cómo evitar que vuelva?
- Haz de vez en cuando un trayecto de autovía con el motor caliente.
- Usa el aceite con la especificación correcta.
- Cambia el aceite a tiempo.
Un caso típico
Furgoneta de reparto que se mueve por el centro y el polígono Santa Bárbara. Tirones al arrancar en cuesta. La EGR está casi bloqueada por carbonilla y la admisión también tiene depósitos. Se limpian ambas, se adapta la válvula y se recomienda un intervalo de aceite más corto.
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