Guía completa
Un componente que suele pagar los platos rotos
El catalizador transforma los gases más contaminantes en otros menos dañinos. Trabaja caliente y, en condiciones normales, dura muchos años. Cuando falla antes de tiempo, casi siempre es porque algo le ha llegado que no debía:
- Gasolina sin quemar por un fallo de encendido: arde dentro del catalizador y lo funde.
- Aceite de un motor que lo consume: tapa los conductos.
- Mezcla rica mantenida durante meses: lo sobrecarga.
¿Cómo sabemos si falla?
Hay dos maneras en que un catalizador deja de funcionar.
Pierde eficacia. Lo vemos comparando la sonda lambda de delante con la de detrás. Si las dos señales se parecen demasiado, no está haciendo su trabajo. Esto suele dar problemas en la prueba de gases de la ITV.
Se obstruye. La cerámica interior se funde o se rompe y bloquea la salida de gases. El coche se ahoga, sobre todo en cuesta. En Málaga se nota enseguida en subidas como la A-45 hacia Las Pedrizas o la carretera de los Montes.
Primero, la causa
Antes de montar un catalizador nuevo, revisamos bujías, bobinas, inyectores y consumo de aceite. Si no se corrige la causa, el nuevo puede durar muy poco.
Lo que no hacemos
No vaciamos ni eliminamos catalizadores. Es ilegal, contamina y el coche no pasaría la ITV.
Un caso típico
Coche de gasolina con muchos kilómetros que pierde potencia al subir y suena a “piedras” en el escape. El catalizador está roto por dentro. La causa: una bobina que fallaba desde hacía semanas con el testigo parpadeando de vez en cuando. Se cambian bobina y catalizador.
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