Guía completa

¿Por qué falla el escape?

El escape trabaja con temperaturas muy altas y, a la vez, con agua. Cada vez que el motor arranca en frío, el vapor de los gases se condensa en los tubos y en los silenciosos. Si el trayecto es largo, el escape se calienta y esa agua se evapora. Si es corto, se queda dentro.

En Málaga, muchos coches hacen trayectos cortos por la ciudad y además viven en un ambiente con sal. El resultado: silenciosos que se oxidan por dentro y por fuera a la vez.

Las averías más comunes

  • Silencioso final perforado. Suele empezar por la parte baja, donde se acumula el agua.
  • Flexible roto. La malla que absorbe el movimiento del motor se rompe con el tiempo y produce un soplido al acelerar.
  • Soportes de goma partidos. El escape queda colgando o golpea contra los bajos.
  • Abrazaderas oxidadas. En la costa se deshacen y aparecen fugas en las uniones.

Soldar o cambiar

Una rotura puntual en un tubo sano se suelda. Pero cuando la chapa está corroída en una zona amplia, la soldadura no agarra y el problema vuelve. En ese caso cambiamos el tramo. Te explicamos qué opción aplicamos y por qué.

Óxido y tornillería

En coches de la costa, los tornillos y las tuercas del escape suelen estar muy oxidados. A veces hay que cortarlos. Lo tenemos en cuenta y te avisamos si aparece algo inesperado.

No solo es ruido

Una fuga en la parte delantera puede meter gases en el habitáculo, sobre todo con las ventanillas cerradas. Además, un escape con fugas puede dar problemas en la ITV.

Un caso típico

Coche de uso diario entre el Rincón de la Victoria y el centro. Ruido de petardeo al acelerar. El silencioso intermedio tiene un agujero por la parte inferior, picado desde dentro. Se cambia el tramo con abrazaderas y soportes nuevos.

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