Guía completa

¿Para qué sirve?

En cada explosión, una pequeña cantidad de gases se escapa hacia el cárter. Si se quedaran ahí, la presión interna subiría. La ventilación del cárter los conduce a la admisión, y la válvula PCV regula el caudal para que el cárter tenga una ligera depresión, ni más ni menos.

En muchos motores actuales, la válvula forma parte de un módulo en la tapa de balancines, con una membrana de goma y un separador de aceite.

Cómo falla

La membrana trabaja con calor y vapores de aceite. Con los años se endurece y se agrieta. A partir de ese momento entra aire que el motor no ha medido, y aparecen los síntomas:

  • Pitido o silbido agudo con el motor al ralentí.
  • Ralentí inestable y códigos de mezcla pobre.
  • Fuerte succión si se quita el tapón del aceite con el motor en marcha.
  • Más consumo de aceite.

Consecuencias si se deja

El aceite que pasa a la admisión se mezcla con el hollín de la EGR y forma depósitos. En diésel, además, acaba llegando al filtro de partículas. Y si la ventilación se obstruye en lugar de abrirse, la presión interna empuja aceite por retenes y juntas.

Más que la válvula

Revisamos también los tubos del circuito, que con calor y humedad se agrietan, y el separador de aceite. Cambiar la válvula y dejar un tubo roto no arregla nada.

Un caso típico

Coche de gasolina con muchos kilómetros por la ciudad. El conductor oye un pitido al ralentí y le ha salido el testigo con un código de mezcla pobre. La membrana de la PCV está rota. Se cambia el módulo, se revisan los tubos y el pitido desaparece.

Si oyes ese pitido, mándanos un vídeo por WhatsApp.